1. Allende vive 1. El presidente Salvador Allende apareció en el padrón electoral de la comuna de Estación Central en estas elecciones municipales.
    2. Su nieta salió electa alcaldesa de Ñuñoa, desbancando a la polémica figura derechista Pedro Sabat.

    Texto compuesto en Sánchez, de Daniel Hernández para Latinotype.
    www.myfonts.com/fonts/latinotype/sanchez/ http://flic.kr/p/doS51h by Juan Trucha

     

  2. El único país que tenemos Una frase perogrullesca, pero desafortunada en la boca del presidente. http://flic.kr/p/daYQ57 by Juan Trucha

     

  3. adrian06saldana:

    Stencil sencillo con una carga significativa al rechazo de Peña Nieto.

    Lugar Av. Juárez México D.F.

    cc @BRINQUIITOS 

     

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  5. Waka waka by Juan Trucha on Flickr.

    ¿Cómo leen en el gobierno los resultados de la encuesta CEP?
    Una breve explicación: opositores depredando indecisos.

     

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  7. Encargado de información de Obama bosquejó plan para infiltrarse en grupos de conspiración

    otroanon:

    Por Paul Joseph Watson

     

    El profesor de leyes de Harvard, Cass Sunstein, asignado por Obama para encabezar la Oficina de Información y Asuntos Regulatorios, bosquejó un plan de gobierno para infiltrarse en grupos de conspiración y así socavarlos a través de posteos en salas de chat y redes sociales, como también reuniones reales, según un artículo recientemente descubierto que Sunstein escribió para el Journal of Political Philosophy.

    Como hemos advertido antes, salas de chat, redes sociales y particularmente secciones de comentarios en los artículos, son rutinariamente utilizadas por trolls, muchos de los cuales se hacen pasar por diferentes personas para crear un falso consenso e intentan refutar cual sea la información que esté siendo discutida, sin importar cuán creíble o bien documentada se encuentre. Hemos visto esto en nuestros propios sitios web por años, y aunque algunos de aquellos individuos estaban actuando por cuenta propia, un número significativo parecía estar trabajando en turnos, posteando repetidamente los mismos mensajes una y otra vez.

    Es un hecho firmemente establecido que el complejo militar-industrial, que también posee la red de medios corporativos en los Estados Unidos, tiene numerosos programas para infiltrar sitios prominentes de Internet y difundir propaganda para contrarrestar la verdad sobre la corrupción en el gobierno y las ocupaciones de Irak y Afganistán.

    En 2006, CENTCOM, el Comando Central de Estados Unidos, anunció que un equipo de empleados sería contratado para contrarrestar a “blogueros que están publicando información desacertada o falsa, como también aquellos que publican información incompleta”, sobre la llamada guerra contra el terror.

    En mayo de 2008, fue revelado que el Pentágono estaba expandiendo “Operaciones de Información” en Internet,creando sitios falsos de noticias extranjeras, diseñados para aparentar como fuentes de medios independientes, pero que en la realidad llevaban por adelante propaganda directa del ejército.

    Países como Israel también han admitido crear un ejército de trolls en línea cuyo trabajo es infiltrarse en sitios web anti-guerra y actuar como apologistas de los crímenes de guerra del Estado sionista.

    En enero del año pasado, la Fuerza Aérea de EE.UU. anunció un plan de respuesta de “contra-blog” con el objetivo de reaccionar a material de blogueros que tienen “opiniones negativas sobre el gobierno estadounidense y la Fuerza Aérea”.

    El plan, creado por el brazo de asuntos públicos de la Fuerza Aérea, incluye una carta de acción de doce puntos que dicta cómo los oficiales debiesen abordar lo que son descritos como “trolls”, “furibundos” y escritores online “equivocados”.

    Nuevas revelaciones dejan al descubierto el hecho de que la administración Obama está deliberadamente atacando a “grupos de conspiración” como parte de una tentativa, al estilo de Cointelpro, para silenciar a quienes se han convertido en los críticos del gobierno más vociferantes e influyentes.

    En un artículo de 2008 publicado en el Journal of Political Philosophy, el zar de información de Obama, Cass Sunstein, bosquejó un plan de gobierno para infiltrarse sigilosamente en grupos que presentan teorías alternativas sobre acontecimientos históricos vía “salas de chat, redes sociales online, o incluso grupos de espacio real” e intentar socavar aquellos grupos.

    La meta del programa es “desmantelar a los duros extremistas que producen teorías de conspiración”, escribió Sunstein, con una referencia particular a las organizaciones por la verdad del 9/11.

    Sunstein indicó que simplemente teniendo a personas del gobierno que refuten teorías de conspiración, esto no funcionará, debido a que éstas son inherentemente no confiables. “Enlistar a oficiales no-gubernamentales, en un esfuerzo por rebatir las teorías, podría asegurar que expertos independientes creíbles ofrezcan refutación, en vez de los mismos oficiales de gobierno. Existe un intercambio entre la credibilidad y el control, no obstante. El precio de la credibilidad es que el gobierno no pueda ser visto como quien controla a los expertos independientes”, escribió.

    “En palabras claras, lo que Sunstein está proponiendo es la infiltración del gobierno en grupos que se oponen a políticas prevalecientes”, escribe Marc Estrin.

    “Es fácil destruir a grupos con ‘diversidad cognitiva’. Simplemente ocupas un tiempo de las reuniones con discusiones, hasta el punto en que la gente no regrese. Haces pancartas de protesta que alineen al 90% de los participantes. Exiges violencia revolucionaria de grupos pacifistas”.

    Esto es lo que Sunstein está apoyando cuando escribe sobre la necesidad de infiltrarse en grupos de conspiración y siembra semillas de desconfianza entre los miembros con el objetivo de reducir el número de nuevos reclutas. Esta es una clásica infiltración “provocateur” que se impuso durante los años de Cointelpro, un programa del FBI de 1956-1971, que se enfocó en perturbar, marginalizar y neutralizar a la disidencia política.

    “Sunstein argumentó que ‘el gobierno debiese tomar tácticas (legales) para desmantelar los fuertes grupos cognitivos de teorías extremistas’. Éste sugirió que ‘agentes del gobierno (y sus aliados) podrían entrar a salas de chat, redes sociales online, o incluso grupos de espacio real para intentar socavar teorías conspirativas levantando dudas sobre sus premisas fácticas, lógica causal o implicancias de la acción política”, reporta Raw Story.

    Sunstein también ha pedido hacer responsables a los sitios web por comentarios publicados en respuesta a artículos. Su libro, On Rumors: How Falsehoods Spread, Why We Believe Them, What Can Be Done, fue criticado por algunos como “un diseño para la censura online”.

    La oficina de Infowars ha sido visitada en numerosas ocasiones por el FBI como resultado de personas que publican comentarios violentos para responder a artículos. Ya que el gobierno ahora emplea a gente para publicar tales comentarios en función de socavar sitios web de conspiración, si una ley fuese aprobada para hacer responsables a estos sitios, el programa de Sunstein permitiría al gobierno eliminar tales sitios de la web, simplemente teniendo a algunos de sus matones contratados posteando amenazas contra figuras públicas.

    El hecho de que el gobierno se vea forzado a contratar ejércitos de trolls en un intento por silenciar la verdad, muestra cuán preocupados están sobre el efecto que estamos teniendo en despertar a millones de personas de su tiranía.

    (Fuente: verdadahora.cl)

     


  8. ¿Sabía usted?

    Sabía usted? ¿Sabía usted que en abril de 2008 el presidente de Zambia, Levy Mwanawasa, promulgó una nueva ley de impuestos a la minería, considerando que su país no estaba recibiendo ingresos adecuados por su principal producto de exportación, el cobre? El nuevo régimen tributario aumentó el royalty de 0.6% a 3% del valor bruto de los minerales exportados. El impuesto a la renta para las empresas mineras aumentó del 25% al 30%. También se estableció un impuesto a la renta de 15% (adicional a la tasa del 30%), cuando las utilidades superasen el 8% de sus ingresos totales, y un Impuesto a las Ganancias Extraordinarias para aprovechar para su país los altos precios del cobre: el impuesto es de 25% cuando el precio del cobre se sitúa entre 2.50 y 3.00 dólares la libra; de 50% cuando el precio sube al rango de más de 3.00 y hasta 3.50 dólares la libra. Llega al 75% cuando el precio del cobre es superior a 3.50 dólares la libra. Usted dirá que eso es típico tercermundismo, de aquel que no sabe estimular la inversión extranjera para salir del subdesarrollo. El FMI no objetó la fórmula, pero no se preocupe, el Presidente Mwanawasa falleció en agosto de 2008, y el nuevo gobierno derogó, por presión de las empresas mineras, el impuesto a las ganancias extraordinarias. Pero, ¿sabía usted que Kevin Rudd, el Primer Ministro de Australia, uno de los países más prósperos del primer mundo, también propuso este 2 de mayo aumentar los impuestos a las ganancias de la minería? Ha declarado nada menos que “a lo largo de una década, las mineras han tenido ganancias extraordinarias de 74.000 millones de dólares: mientras tanto, los gobiernos, en representación del pueblo australiano, han recibido solo 9.000 millones de dólares en ingresos adicionales en el mismo período” y que “las compañías mineras merecen obtener una rentabilidad justa sobre sus inversiones, eso es importante. Sin embargo, creemos que también es importante que el pueblo australiano reciba una retribución justa por los recursos que les pertenecen.” Casi habla como Allende este Kevin Rudd: claro, es socialdemócrata, le ganó no hace mucho las elecciones a la derecha, qué lástima. Y ha agregado este señor que BHP Billiton, la empresa más grande de Australia, es actualmente de propiedad extranjera en un 40 por ciento, porcentaje que en el caso de Río Tinto alcanza a un 70 por ciento: “eso significa que este masivo incremento de utilidades, construido en base a recursos australianos, se está yendo mayoritariamente al extranjero”. Y fíjense que para evitar semejante situación propone un impuesto a las utilidades mineras de 40%. Usted dirá: hasta a Australia están llegando las malas influencias del estatismo y de esta gente que considera, horror, que los recursos naturales les pertenecen a sus países, y que las empresas privadas deben pagar por ellos. Pero eso en Chile, claro, no pasa. Aquí a Allende, que nacionalizó el cobre, como se le ocurre, le hicimos un golpe de Estado. Ahora tenemos buenos economistas que convencen a casi todos los presidentes, o ellos mismos están convencidos, como el actual, que no se debe, horror, “discriminar” a la inversión extranjera, no vaya a ser que se nos enoje. A lo más les pedimos unos poquitos aportes voluntarios, pero a cambio de “más invariabilidad tributaria” para que no crean que nos comportamos mal: deben tener bien claro que nos encanta regalarles los recursos de los que dotó la naturaleza a los chilenos, porque lo que nos importa en realidad es la empresa privada, sea de donde sea, y el libre mercado, no se nos olvide. Sin estatismos. Y naturalmente votamos en contra del royalty que propuso Lagos, vaya mala idea. Al final le aceptamos solo un poquito de impuesto especial a la minería y con mucha invariabilidad para que no se les fuera a ocurrir entusiasmarse a los estatistas de siempre, estos que, no hay caso, no entienden que es la propiedad privada bien privada la que conduce al desarrollo, o en todo caso a nuestro desarrollo, pues. ¿Y qué hay de los déficits del país en hospitales, escuelas, guarderías infantiles, pensiones, infraestructura productiva local y regional, universidades, medio ambiente, sin los cuales ninguna empresa privada innovadora, social y ecológicamente responsable, puede en definitiva prosperar? ¿Y qué hay del terremoto? Bueno, hay un plan, que incluye unos poquitos impuestos (temporalmente, por supuesto, no nos confundamos) y bastante endeudamiento (que paguen otros y después) y naturalmente ventas de activos estatales: ¿qué hacen todavía en manos del gobierno, que todo lo administra mal, si deben estar en manos nuestras? Para eso somos los dueños del país, los de la empresa privada (la grande, claro, no nos confundamos de nuevo). Y si este no es un buen momento para vender activos –esta molestosa crisis mantiene muchas incertidumbres que deprimen sus precios- si lo es para comprar baratos los recursos del Estado, que es lo que hemos hecho siempre, para qué vamos a perder la costumbre. Mientras tanto, ¿sabía usted que hasta 2002, mientras el precio del cobre estuvo más bien bajo, las remesas anuales de ganancias de las empresas al exterior no alcanzaron a 4.500 millones de dólares? ¿y que desde entonces, cuando China, India y otros emergentes han terminado de irrumpir en la economía mundial con su fuerte demanda por materias primas –perdón, ahora se dice “commodities”, no nos desubiquemos- las ganancias remesadas han superado en algunos años recientes del nuevo ciclo los 25 mil millones de dólares? ¿y que este año podrían alcanzar unos 20 mil millones de dólares, que van a ir a parar a manos de prósperos accionistas extranjeros de las empresas mineras en vez de a las de los chilenos y sus hijos? Es de esperar, vea usted, que no haya quienes propongan que nos pongamos como los de Zambia y Australia, que planteen que dejemos en Chile, con un impuesto a las ganancias extraordinarias de 40% o más si los precios alcanzan niveles muy altos, los recursos que nos permitirían reconstruir mejor lo que la naturaleza destruyó. Y además abordar las tareas del desarrollo en plazos mucho más breves de los que los bloqueos de los últimos dos decenios han permitido. Usted dirá: no vengan con malas ideas otra vez, pues. Igual no lo hicieron cuando gobernaban. En realidad, seamos justos, no los dejamos mucho, con esto de los senadores designados y la genial idea del quórum calificado que permite que sea la minoría la que legisla y no la mayoría, qué buena ocurrencia que nos aceptaron en 1989. Esto de que las mayorías gobiernen hay que ponerle límites, ¿no es verdad? Se les pueden ocurrir cosas raras. Y más bien se resignaron o se fueron acostumbrando a la idea de que para qué hacer estas cosas estatistas, ya no es propio de la época, vea usted. Les dijimos: dejen que el mercado cumpla su tarea y les fue gustando porque estaban demasiado ocupados en repartirse cargos en el Estado, salvo unos recalcitrantes que nunca faltan que insisten en que el mercado tiene demasiadas fallas y miopías como para no actuar con estrategias públicas de desarrollo para formar capital humano, hacer redistribuciones importantes de los ingresos y protecciones de los recursos naturales. A varios hasta les encantó recibir estipendios para defender los intereses de las empresas mineras que antes querían chilenizar y nacionalizar. Por lo demás, cuando se pusieron a chilenizar y nacionalizar con Frei y Allende, les votamos sus reformas, pero claro, terminamos llamando a los militares, ¿se fijan? ¿Y no ven que ahora ganamos las elecciones los partidarios de la propiedad privada? Así es que organicemos peleítas menores, veamos el mundial y que los que siempre han esperado, que sigan esperando. Total, a eso los tenemos acostumbrados. ¿O no? Gonzalo Martner

     

  9. Gracias Piñera